Wednesday, April 27, 2005

Nos cruzamos por casualidad, en la Gran vía. Era ya tarde para pasear y temprano para ir borrachos. Fingimos conocernos.

-Hola!-
- Hola!!-
Tras cinco minutos de conversación ficcticia, decidimos despedirnos.
-Bueno, me alegro de verte, pero tengo que irme- dije yo.
-Yo también- respondiste.-Yo también me alegro de verte.-
-Parece mentira que llevase toda mi vida sin verte.-
-En efecto.-

Por cinco minutos nos conocimos y fuimos viejos amigos. Por cinco minutos mostramos lo fácil que es añorar a alguien, aunque en realidad sea mentira.

2 Comments:

Blogger carlos de la parra said...

Me gustó mucho ésta gran amistad superficial,expresaste con nitidez,lo agradable y festivo que puede lograrse en una reunión de amistad falsificada.Aunque muy en el fondo,no creo que haya tal falsedad en dicha amistad solo por que no haya tenido la misma maduración que amistades configuradas por el tiempo.Observa que se menosprecia mucho lo casual,y sin embargo muchas de las personas que habitan nuestro personal ámbito, tratándose de gentes que apenas si conocemos resultan dejar siempre un sabor agradable en su recuerdo.Claro está con la sabiduría de no involucrarte de más con éstas entidades de escasa conocencia,no olvidando aquel docto dicho que nos avisa:"El hecho de que no seas paranoide,no significa que no estén persiguiéndote".Sé bienvenido
a,http://www.themicrostories.blogspot.com

9:45 AM  
Blogger vanessa paz said...

que bonito es realmente precioso y melancólico muchas felicidades.

8:09 PM  

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